Empiezo a tener paz auditiva. Desde hace 7 años que huyo de los lugares ruidosos, de la música fuerte y de los frenéticos grititos agudos de mis sobrinos.
Hace una semana que dejé (o más bien, me obligaron a dejar) mi trabajo en un call center, ¡y recién ahora estoy empezando a disfrutarlo!
Pasé por todas las etapas que pasa todo el mundo ante una situación de despido: nostalgia, angustia, miedo, angustia y nostalgia de nuevo. Y me doy cuenta de que realmente, pasar por todas esos estados de ánimo, no vale la pena (¡y de que las sensaciones son capicúa!)
¡No más el timbre de una llamada en el centro del tímpano! ¡No más insultos de clientes enojados! ¡No más una ida al baño cronometrada! ¡NUNCA MÁS UN HEADSET!
Noviembre 28, 2008 a las 9:35 pm |
[...] me despedían del call center. Creo que nunca había experimentado semejante felicidad: ya no más dolores de oídos, ya no más estrés, ya no más jefes inoperantes y, sobre todo, ya no más bronca. La gente [...]