¿Usted realmente cree que esta gente lo atiende así de contenta? No se engañe, hay que deambular varios minutos por las rotativas y marcar muchos números para que lo atiendan como usted se merece.
Generalmente es útil tener un papelito con los números de centros de atención al cliente de cada empresa. No renuncie a reclamar, no tener el número de a dónde hacer que lo escuchen no es excusa. Acercarse hasta la casa central tampoco es una opción: seguramente tenga que viajar en vano pues, apenas lo atienda un empleado en el mostrador, lo van a mandar a contar los pelos que se le caen de la cabeza mientras espera a que lo atiendan en un telefonito de esa sucursal. Asesórese con otras personas que hayan tenido la misma experiencia que usted está por vivir. Si estos consejos no le resultan suficientes, siga leyendo el presente instructivo.
La mayoría de las veces los call centers están en contingencia. ¿Qué significa esto? Muy simple: poca gente para atender y muchas pero muuuuchas llamadas. Entonces, ¿cuándo llamar? Lo mejor es hacer los primeros intentos a primera hora pero mejor olvídese de los lunes, que son los días en los que los pobres agentes tienen que atender clientes hasta con los dedos de los pies.
Antes de sentarse con el teléfono en mano y apretar teclas hasta que su mano se acalambre, elongue, respire profundo, prepárese un tilo y haga un esfuerzo máximo para almacenar paciencia (va a necesitarla). Durante la operación, evite estar cerca de niños: no hay nada más molesto que entablar un diálogo con grititos histéricos de fondo. Si tiene un teléfono inalámbrico mejor, no vaya a ser que en medio de la espera tenga algún llamado urgente de la naturaleza.
Cuando logre que lo atienda un representante de carne y hueso trate de ser amable, el agente no dudará en cortarle si comienza la conversación con las siguientes frases: “¡Hace dos horas que estoy esperando!”, “¡Porrrr fin me atienden!” o “Llamo porque tu empresa es una mierda”. Tampoco grite, o tendrá a un interlocutor igual de enojado que hará lo posible para que usted salga damnificado. ¡Menos que menos insulte!, o terminará hablando con usted mismo. Lo mejor es un tono calmado, humilde y afable. Si puede hacerle un chiste al pobre infeliz que lo atiende, es probable que gane su simpatía. De este modo obtendrá la solución o la información que busca.
Evite expresiones como: “¡Son todos una manga de ineptos!”, “¡Me están robando!” o “¡Esto es una estafa!”. Ya sabemos que no dirige sus bien intencionadas apreciaciones al representante. Sin embargo, este no dudará en tomarlo como una agresión personal y acabará llorando en el baño por la impotencia de no poder molerlo a bifes a usted o, en su defecto, desquitándose con el compañero de al lado.
Los agentes con poca experiencia utilizan palabras que generalmente a los clientes les cuesta comprender. Si esta situación se presenta no se quede con la duda, ni corte sabiendo menos que antes. No vacile en decir “no te entiendo”, de esta manera, el agente se esforzará por aclararle un poco más las cosas.
No se olvide que un agente atiende entre cien y doscientos clientes por día (y cada uno es un ejemplar distinto), le pagan un sueldo miserable y, para colmo de males, tiene que aguantarse el hambre y las ganas de hacer pis por varias horas. Por eso mismo, eluda las interrupciones, sortee los enojos, libérese de prejuicios y trate de vivirlo como un aprendizaje.

Abril 13, 2008 a las 11:49 am
Es terriblemente veraz eso de que te tenes que armar de paciencia para llamar a un centro de atencion. Yo hago todo eso que mencionas, agarro el inhalambrico, corro a los niños a ver tele asi no hacen ruido, y si demoran mucho en contestar pongo el altavoz y sigo con mis quehaceres hasta oir el “Empresa pedorra Susanitaharta de pelotudos te atiende! Ahi largo todo y corro a decir holaaa!!!jajajaa Eso si tambien ayuda oir bien el nombre de quien te atiende y aprendertelo para largarlo en medio del reclamo. Susanita me dijiste no? bueno mira… eso los hace sentir importantes. No se como llegue aca, pero ya que estoy te dejo un comentario .Saludooosss
Abril 13, 2008 a las 4:59 pm
Yo tengo una lucha con Speedy que ni te cuento jajaja.. encima me atienden todos cordobeces cerrados a los cuales no se si mandarlos a matar o quedarme encantada con la tonada.. TERRIBLE!!!
Y yo necesito un laburo asi que son pocas horas y puedo seguir estudiando.. estoy loca???
Me encanta el blog!
Saluditos
Abril 14, 2008 a las 2:39 am
La verdad es que es tal cual lo describís, todavía nunca trabajé en un call center y espero no tener que hacerlo, pero sí me ha tocado muchas veces esperar del otro lado más de 20 min para hacer un reclamo o una consulta y…… el dichoso que me atiende no sabe responder!!! Para las empresas es bárbaro el tema de atención telefónica, pero para el pobre usuario es HORRIBLE.
Está muy bueno tu blog, la verdad es que el principio pensé que era publicidad….
Un beso grande y cortate un poco esas pelambres!!!!! jajaja
Abril 14, 2008 a las 12:06 pm
SANDRA: ¡es tal cual! Pero no es que se sienten más importantes, sino que los valorás porque aprenderse el nombre de la PERSONA que te atiende es como tenerlos en cuenta. Y de esa forma no se sienten una maquinita que repite oraciones pautadas por la empresa. Y que te reconozcan como PERSONA es muy lindo.
Catarsisyshock: si necesitás seguir estudiando, encará para otro lado porque esto te seca el cerebro. Los call centers tienen el índice más alto de deserción en el nivel terciario y universitario. Es el laburo más fácil de conseguir porque toman a estudiantes por tener muy buen nivel para expresarse. Pero se aprovechan de que necesitás la guita para seguir estudiando y tenés que soportar un montón de cosas que no valen la pena.
Mer: ¡las pelambres hasta el piso! Jajajaja
Abril 14, 2008 a las 8:18 pm
Hola amigo me encanto tu comentario por los call, atender, atender, atender y mas atender….aparte de las “cin…cuenta” llamadas por dia tambien escuchar el “ring” en el timpano! ese sonido que te perfora la cabeza el mio es horrible, te acordaras vos…suena a tiembre de casa vieja! o al despertadore de la abuela!… bue para los que estan del otro lado del tel: sean pacientes, nos no tenemos la culpa … es asi… politica de la empresa….
Abril 19, 2008 a las 4:04 am
Fede tenes razon , prestar atencion del nombre de quien te atiende es valorarlos como persona.Despues de todo tienen que atender cientos de quejas todo el dia y a nadie se les ocurre acordarse ni de dar las gracias por la ayuda prestada.
Abril 21, 2008 a las 3:05 pm
Sil: ¡aaghhh! ¡El ring en el tímpano! Ya me había olvidado de eso… Ahora mis oídos pueden distinguir un pajarito de un camión recolectror de basura. ¡Arriba la liberación auditiva!
SANDRA: ¡bien ahí! Sos una clienta ejemplar.
Mayo 10, 2008 a las 3:19 am
Federico del Colegio Nacional de Salta? Sólo recuerdo ese apellido demasiado afrancesado para el espíritu telúrico de una Institución que oscilaba al grito de eran se… eran se… senta paisanosooooos los se sen… los se… sen.. ta granaderooooosssss!!!!!
Veo que los dos sobrevivimos
Mayo 11, 2008 a las 1:28 pm
contingencia.. que palabra de mierda dentro de un call center…
una ves bati un record personal.
127 llamadas en 8 horas. cuando termino mi turno me queria arrancar los timpanos con un pelapapas
http://kingisamu.blogspot.com/2008/04/you-guess-it.html
Mayo 12, 2008 a las 12:16 pm
Ruth: no soy el que pensás. Te cuento que somos unos cuantos con el mismo nombre. Nos pusieron así en honor a mi bisabuelo, Federico Gauffin, que era un escritor bastante reconocido acá, en Salta. Con respecto al Federico que me mencionás, no nos conocemos en persona pero ambos sabemos de nuestra existencia. Y sí, estos dos paisanos también sobrevivimos.
Mariano: acabo de visitar tu blog. ¡Te felicito!, sos muy bueno describiendo las situaciones que se dan en los call centers. Gracias por linkearme, retribuyo los honores concedidos.