Una ordinaria tarde de otoño

By Federico Gauffin

 

     El viento frío bañaba las calles solitarias durante la siesta. Las hojas grises rodaban sin destino, mientras las primeras gotas de una llovizna perezosa caían sobre el pavimento.

 

     Mis orejas frías y yo buscábamos algún rumor que nos indicara alguna despensa abierta. Sólo las ganas de comprar algo comestible para acompañar el mate me podrían haber impulsado a salir aquella tarde, casi muerta.

 

     Caminé bastante, hasta que: “¡Ahh, allá hay una abierta!”. No entendía cómo no la había visto antes, si estaba empapelada de afiches colorinches y calcomanías estridentes. “¿Por qué la gente dice ‘calCAMOnía’? ¿A caso somos calCAMOníacos?”, pensé y seguí caminando.

 

     Adentro esperaba una mujer ojerosa, despeinada, intuí que debía tener mal aliento porque parecía que recién se levantaba de dormir.

 

- ¿Criollos, facturas o bizcochos tiene?

 

- No. Galleta, nomá.

 

- ¿Y qué galletas tiene? – Pregunté reclinándome para mirar el contenido del mostrador. Y ahí estaban. Aparecieron iluminadas por un haz de luz unas de sésamo que ya se habían extinguido en todos los supermercados – ¡Déme esas! ¿Cuándo cuestan?

 

- Doce peso.

 

- ¿¡Doce pesos!? ¿Cómo se le ocurre venderlas tan caras?

 

- E lo que sale.

 

- Pero, no son importadas. ¡Esto es una estafa! ¡Yo trabajo en defensa del consumidor, la voy a denunciar!

 

     Metí mi mano en el bolsillo y saqué los doce pesos.

 

- Me las llevo y le exijo una factura.

 

     La cara de la vieja se desfiguró y, al cabo de unos segundos, había dos paquetes de galletas a dos centímetros de mi mano y un billete de cien dobladito que se veía por debajo.

 

- Lleveselá nomá, acepte lo do paquete de regalo.

 

- Guarde ese rollito, no se le vaya a resfriar la plata.

 

     Tomé los dos paquetes y los distribuí con los doce pesos en los bolsillos del piloto.

 

- Que tenga buenas tardes.

 

     La llovizna de antes se había hecho más copiosa. Las baldosas sueltas de la vereda que pisaba castigaban mis zapatos a escupitajos. El viento frío helaba mis orejas.

Imagen de miriamgrebeimages.com

13 comentarios para “Una ordinaria tarde de otoño”

  1. Capitana del espacio Dice:

    Tremenda conversación!!
    Al final ese domingo el asado cumpleañero del mediodia pasó al próximo viernes pero mi cuerpo post recital no pudo levantarse de la cama… sólo me arrastré hasta la compu. Para la próxima venite con más tiempo y lo conocés a muchacho en cuestión tamb! :)

  2. Paco Nadal Dice:

    Hooooooooombre, Fede. Bienvenido y bien hallado de nuevo. ¿Donde estuviste, boludo? Muy bueno el relato, pero no te imagino siendo tan perverso con la pobre dependienta. Por cierto, ¿al final estaban buenas las galletas? Saludos compañero (por cierto, se estaba mejor al calorcito del verano sudamericano, pero todo tiene un final… por desgracia)

  3. Capitana del espacio Dice:

    Pasaba a desearte una Feliz Navidad!

    Pasalo lindo en familia, con la tía y la “prima” jaja

    Un besote enorme :)

  4. Federico Gauffin Dice:

    Capitana del espacio: no importa, Capi. Era domingo pero la capital me mantuvo recontra entretenido. Ya te contaré. Ya vamos a organizar otro encuentro (con muchacho en cuestión incluido). ¡Besos!

    Paco Nadal: amigo Pacoooo, ¡joer, tío! ¡Que io también te he eshtrañáo! Me fui a Córdoba (sí, en la Argentina tenemos una también) para dar exámenes pero hubo paro (acá empleamos esa palabra cuando los trabajadores, en este caso los profesores, deciden hacer huelga). Después estuve unos días en Buenos Aires. Vos anduviste más viajero que yo, así que no podés decirme nada. Jejeje… ¡Abrazos!

    Capitana del Espacio: jingle bells, jingle bells!

  5. Paco Nadal Dice:

    FELIZ 2009, FEDE…. Y SALÚ PA’ CONTARLO

  6. Los pensadores Dice:

    Hola, pasábamos a saludar y a desearte un muy feliz 2009… un abrazo!

  7. Alejandro Dice:

    Te leo siempre en el bobero, y nada, me dio curiosidad.

  8. Federico Gauffin Dice:

    Paco Nadal: ¡felicidades, mi amigo Paco! Ya pasé por tu blog a saludarte. ¡Salut!

    Los pensadores: ¡igualmente! ¡Abrazos!

    Alejandro: ¡bienvenido!

  9. Maericana Granizada Dice:

    Sos una mala persona… ¡¡¡asustar a una pobre mujer de esa manera!!!
    Muy buen relato.

  10. ed Dice:

    esas galletitas son LO zarpado, siempre tengo como 3 paquetes en stock por si las dudas.
    saludos fede, excelente lectura como de costumbre… aunque ya perdi la costumbre ni leo blogs ultimamente. igual me pase como dicen los floggers culoflojo.

  11. Federico Gauffin Dice:

    ed: chango precavido vale por dos. Yo también ando re dejado con los blogs. Se me están acumulando mal en mi bandeja del google reader. Ando con mil cosas y encima estudiando (¡¡¡kiwi-melóóóóónnn!!!)… Ya te voy a contar. ¡Un abrazo!

  12. endsi Dice:

    hola:
    me a encantado el relato hoy e conocido esta web.
    tambien os invito a entrar en mi web de relatos que he empezado hace un par de dias.
    cada setmana pondre un relato nuevo.
    http://www.sonhistorias.wordpress.com

  13. Federico Gauffin Dice:

    endsi: quise entrar a tu blog pero no pude. ¡Bueh!, ya intentaré de nuevo.

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