Después de años de no reconocerme en fotos, no queda otra que asumir que soy un discapacitado a la hora de salir decentemente. Y eso que me esfuerzo: he practicado varias “caras de foto” para solucionar el problema. Pero nada…
Curiosamente, no se trata de un flagelo privado: también les pasa a otros, aunque no es hereditario ni contagioso. Los casos en los que el damnificado sale menos perjudicado son en los que, efectivamente, “NO SALE” en la foto. A modo de ejemplo, en las próximas cinco fotos, podemos jugar a “¿A dónde está FEDE?”:

Menos mal que la foto que sigue fue sacada en mi cumpleaños:




También está la típica foto “ideal” que uno se quiere sacar… Hasta que aparece “el colado” para modificar la idea original y, en consecuencia, perjudicando seriamente el “gesto de foto” que uno ya venía ensayando:


La patología comienza a manifestarse en la niñez con una pequeña pizca de infortunio:

Pero la desgracia no es pasajera: sigue durante la vida de adulto:

Llegamos a la conclusión de que la fotogenia no es para todos (por lo menos no para mí) y de que no hay Photoshop que ayude. Aquellos que se sientan identificados con este trastorno, pierdan las esperanzas: saldrán mal en las fotos y los videos hasta el fin de sus días. Pueden lograr una especie de autoengaño ensayando “caras de foto”, como les decía más arriba. Pero, en lo posible, traten de ponerlas en práctica en el momento indicado: cuando sale el flash:
