¡Son nuestros!

By Federico Gauffin

Hace veinte años me gustaba cantar a los gritos. Mis padres pensaron seriamente que era hora de invertir en el incipiente talento de su criatura mandándola a un coro, en vez de ser cruelmente aturdidos en casa. Fue así como al los ocho años empecé mi promisoria carrera artística en un coro de niños que también cantaban a alarido limpio, igual que yo.

Estaba en la gloria, aprendiendo a cantar más agudo y a mayor volumen -sin que ello implicara algún aparente esfuerzo-, conociendo otras ciudades de mi provincia, haciendo nuevos amigos, embriagado del vértigo que producía estar en la fila de adelante -era el más petiso- y venciendo día a día mi pánico escénico.

Imagen de buscandounasalida.com

Un par de años más tarde, en un encuentro coral, un conjunto nuevo aparecía en escena pero este se destacaba entre los demás: los chicos cantaban distinto, sonaban diferente, se movían en el escenario y (¡qué horror!) a veces actuaban desde la platea.

Nuestras limitadas cabecitas no nos permitían comprender por qué “los nuevos” generaban tanto interés en los -antes nuestros- oyentes. En vez de admirar esta nueva forma de hacer música coral y de emular la impecable técnica vocal que dominaban “los recientes contrincantes”, nos burlábamos de cómo movían la boca, de sus gestos y sus movimientos, confesábamos que sentiríamos mucha vergüenza si perteneciésemos a ese grupo. Claro, éramos chicos y poco -casi nada- sabíamos de música.

Imagen de buscandounasalida.com

La traición de Laura

En un festival a mi coro le tocó actuar en primer lugar. Hacía tiempo que veníamos notando que Laura no participaba de nuestras burlas y, esa misma noche, entendimos por qué: casi al final del espectáculo la descubrimos cantando con esos chicos que, ante nuestros ojos, eran ridículos.

Para todos, la decisión nuestra compañera fue una traición. Pero yo veía su forma de proceder de otra manera: sospeché que esa nena estaba disfrutando de la interpretación, vi que tenía una soltura que para nosotros era desconocida, intuí que la estaba pasando bien. Sí, Laura estaba contenta y yo quería sentirme como ella.

Nunca más volvimos a verla en los ensayos y hasta dejó de saludarnos cuando nos encontrábamos, seguramente por miedo a que nos mofáramos de ella. Habíamos perdido a una amiga y la culpa era toda nuestra.

¿Cambiar yo?

Mi madre advirtió el potencial del flamante coro y trató de convencerme para que me cambiara. Pero yo no iba a traicionar a mis compañeros (tampoco me causaba gracia pasar a ser objeto de las agresiones) y mucho menos a mi orgullo. Me negué, entonces, rotundamente.

Pronto,  cansado de las mismas piezas musicales de siempre, fui perdiendo interés por el canto y abandonando mis expectativas de cantante consagrado por la crítica universal (realmente estaba convencido de que cantaba bien… Y mi mamá también). Por la misma época, las noticias del “coro enemigo” iban aumentando en importancia: “Salteñitos de gira por Europa”, “Coro salteño recibido por el Papa en el Vaticano” y otros títulos por el estilo. Los demás me escuchaban renegar de ese éxito ajeno pero, secretamente, me ponía muy feliz saber que les estaba yendo tan bien y oír que cada vez cantaban mejor.

“Ars Nova” se escribe con clave de sol

El coro del que estoy hablando se llama “Ars Nova” y sus integrantes son verdaderos artistas: cada uno de ellos es un solista -algo que parece imposible de concebir en una formación coral- pero todas las voces juntas suenan como una sola. Son expertos en manejar con gran ductilidad cada uno de los matices musicales que atrevidos entonan y dibujan, en notas precisas, desde la más tenue dulzura hasta la más abrupta eclosión-. Chicos que, además de cantar, tienen una capacidad de interpretación que genera, en quienes los escuchan, sentimientos y sensaciones.

Estocolmo - Concierto en Nybrokajen - Imagen gentileza de Betty Briones

Ya tiene veinte años y ha cosechado tanto que es imposible enumerar todos sus logros. Sólo por nombrar alguno, acaba de recibir -el 10 de septiembre pasado- el Premio Konex en la categoría coro, algo que es muy meritorio, ya que es la primera vez en la historia de la Fundación Konex que se le otorga un premio de características académicas a un coro de niños y jóvenes. Para los que no lo saben, este galardón se otorga a los artistas más reconocidos de nuestro país y, en la mayoría de los casos, los más aclamados por el público internacional -la Camerata Bariloche, Daniel Barenboim, Carlos López Puccio, y Luis Gorelik (director de la Orquesta Sinfónica de Salta) también fueron premiados en la misma ceremonia-.

Imagen de fundacionkonex.com

Su directora, Ana Beatriz Fernández de Briones, lleva las riendas de este sueño compartido con tantos salteños. Pero muchos compatriotas no dimensionan del todo cómo es considerado el coro en el mundo. Claro, lo que pasa es que generalmente no se aprecia lo que uno ya tiene y parte de esta nota tiene que ver con eso: Ars Nova es nuestro, es salteño, es argentino, enorgullezcámonos de eso.

Podés verlos hoy mismo

Hoy, viernes 16 de octubre, el Coro de Niños y Jóvenes Ars Nova realizará un concierto homenaje por el Día de la Madre. La cita es en la Iglesia San Alfonso (Leguizamón 850 de la Ciudad de Salta) a las 21:15.

Yo no me lo pierdo. ¿Y ustedes?

Presentación en Estocolmo - Imagen gentileza de Betty Briones0083 - 12 - Cierre de temporada 2008Copenhague - Concierto en St Paul Kirke - Imagen gentileza de Betty Briones

De Suecia a Dinamarca en Ferry - Imagen gentileza de Betty BrionesCopenhague - Imagen gentileza de Betty Briones

0083 - 06 - Arboga - Concierto Didáctico en Trefaldighets Kyrkan - Imagen gentileza de Betty Briones0083 - 07 - Concierto Didáctico en Arboga - Imagen gentileza de Betty Briones

8 comentarios para “¡Son nuestros!”

  1. vir Dice:

    muy bueno e instructivo el post
    me encantaría poder ir pero estoy un poco lejos

    beso

  2. nosestamoshablando Dice:

    Bellísimo!
    Me gustan mucho los coros,
    Hace años, integré uno y con el tiempo, lo abandoné por falta de tiempo.
    Parece que tenía buena voz, según decían.
    Hoy no canto ni en la ducha.
    Bueno sería verlo, si es que vienen a Bs As.
    Cariños!
    Lady Baires

  3. silvina Dice:

    Fede…fanático Nº 1 de Ars Nova …me gustaría saber si fuiste al concierto y que nos cuentes cómo estuvo, que onda…no? porque lindo es hacerse el fana, apoyar desde la teoría…pero también hay que estar ahí.
    Pasa que muchos se llenan la boca diciendo naaaaaaaa, acá nadie apoya cultura, pero después no ves a nadie (o casi nadie) en las salas, poniendo en práctica lo que en la teoría es maravilloso. Si todos los que hablan de apoyar a los artistas y agrupaciones locales, que son muchísimos (además de Ars Nova, que es sin duda un Coro impresionanate), realmente respondieran y acudieran a las salas a ver teatro local, rock local, presentaciones de libros, ciclos de cine, etc, otra sería la proyección y el crecimiento de nuestra cultura. Porque hacer cultura cuesta un huevo, y vivir de ella ni se imaginan.
    Y la intención es el primer paso (sin ella no hacemos nada), pero hay que decir presente, y pagar una entrada para ver un elenco local o un recital de una banda o grupo llena de músicos de puta madre.
    Nuestra generación tiene la posta…la de nuestros viejos ya no va a cambiar. Recién a partir de una actitud de compromiso podremos soñar con que la cultura local se incluya en la canasta de consumos cotidianos de las generaciones que vienen, formando un público nuevo y participativo.
    Hay muuuuucha cultura hecha por gente que ama lo que hace … pongamos el práctica la maravillosa teoría.
    Porque a la cultura la hacemos todos. Es fácil culpar al gobierno de turno por las falencias o el desamparo que sufren los artistas. Pues bien, si esto es así, hagamos algo como ciudadanos. Nadie habla de la apatía reinante, y la hipocresía de quienes se quedan en palabras es aún peor.
    Y ahora sí te mando un beso amigo, y aclaro que el comentario va con ondaaaaa.

    • Federico Gauffin Dice:

      Estuvo espectacular el concierto. Hicieron una versión de “Doña Ubenza” que estuvo mortal. Me habría gustado grabarlos, así te los mostraba, como vos no fuiste…
      Es verdad lo que me decís de apoyar a la cultura. En el caso del Ars Nova, San Alfonso estaba a un poquito más de la mitad de su capacidad. No pasó lo mismo con la semana de cine que, lamentablemente -por lo poco que pude observar en el Teatro Provincial-, fueron “Na” y “Die”.
      Te doy toda la razón y (seguramente, como vos) no puedo dejar de hacerme ciertas preguntas: ¿Qué nos pasa a los salteños? ¿Por qué tan poca bola a todas las cosas buenas que tenemos? ¿Falta de propuestas que llamen la atención? ¿Falta de interés por los locales? ¿Falta de difusión? ¿¡¿Qué le pasa a nuestra generación?!?
      No sé, yo doy mi punto de vista de espectador y agradezco que des el tuyo y que manifiestes tus buenas intenciones. Nadie dice que desde el gobierno no se haga nada, la verdad -y debe ser el único caso de la Argentina- se hizo mucho. Pero a eso también hay que mantenerlo, ¿no te parece?
      Como ciudadano (y como persona que aprecia el arte, vos lo sabés muy bien) me comprometo. ¿Nos damos una mano?

      • silvina Dice:

        Vale aclaración:
        sabiamos de antemano que, para el material programado en las salas del teatro, íbamos a tener poca respuesta. Estoy hablando de documentales y cortos, material para el cual hay poco público en Salta, sobre todo en los horarios en los que estaban programados. Es por ello que, desde mi lugar de prensa, ya tiré un par de sugerencias a tener en cuenta para la próxima. Igual, te cuento como dato que las funciones y los estrenos en el Hoyts se realizaron todos casi a sala llena, salvo Aniceto de Favio y la avant premiere de El Corredor Nocturno, para las cuales quedó mucha gente afuera.
        Muy buena respuesta tuvimos también para las charlas y seminarios, como así también para las proyecciones de realizadores salteños como Pequeña Habana de Rolando Pardo, que colmó la capacidad de la Sala Juan Carlos Dávalos (con gente parada en los pasillos y sentada en las escaleras de acceso).
        Es una lástima que por tus horarios no hayas podido sumarte y verlo con tus propios ojos.
        Cuando programás este tipo de material corrés el riesgo de tener salas vacías. Pero nos arriesgamos, no somos nadie como para eliminar determinadas propuestas de la programación, sólo evitar que la gente comente que la Semana no fué exitosa.
        En cambio, te cuento que sí lo fué, el balance es muy positivo. Igual, hay que seguir redoblando la apuesta año a año, para ganar público a porpuestas más alternativas.
        Los números oficiales de la semana, los publicaremos próximamente.
        beso

  4. silvina Dice:

    che, en serio va con onda. No hablo en este caso de vos, pero aproveché el post (que está muy bueno por cierto) para agregar algunas consideraciones que tienen que ver con lo que vos decís de “no valorar lo que se tiene”.
    Bien, una vez aclarado esto, va otro saludo.

Escribe un comentario