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Cómo nos ven los clientes de afuera

Junio 13, 2008

 

     Mis últimos meses como rep me tocó trabajar en una cuenta española. Me dijeron que se trataba de asesoramiento técnico y comercial, y que sólo tenía que ofrecer uno de tres productos que comercializaba dicha compañía.

 

     Cambiar de área en una empresa de atención al cliente supone todo un cambio de rutina, es comerse una capacitación que generalmente es bastante compleja, es adaptarse a nuevos horarios (para atender a clientes del otro lado del océano, entrábamos a las 3 de la mañana), a nuevos compañeros, a nuevos jefes y a nuevos clientes. En cuanto a la atención, hay toda una idiosincrasia nueva a la que acostumbrarse: el cliente de telefonía celular no es lo mismo que el cliente de una aseguradora y un cliente argentino no es lo mismo que un cliente español.

 

     Empezamos a trabajar asistiendo a españoles sin saber a qué se referían cuando decían “ordenador”, “me mola” o “mogollón”. También nos costaba hacer que nos entiendan, tuvimos que aprender a usar expresiones como “DeUveDe”, “no se enfade”, “su reclamación está siendo procesada”. No pasó mucho tiempo hasta que ese lenguaje que desconocíamos empezó a formar parte de nuestra cotidianeidad.

 

     Pero ese no es el tema al que quiero llegar. 0026 - Imagen de página12Decía que nos pedían que ofreciéramos uno de tres productos (una papa, pensé yo) pero, a medida que pasaban los días, las exigencias iban aumentando. Antes de que me despidieran (claro, yo era mal vendedor) teníamos todo un protocolo, con el que, si un cliente llamaba para saber el número de teléfono de una sucursal, le ofrecíamos desde chizitos hasta un plasma de 42 pulgadas. No dimos una buena impresión para nada, los argentinos fuimos depredadores de clientes. Pero lo que ellos no saben, es que cada diez minutos aparecía un coordinador preguntando cuántos productos habíamos vendido, publicaban nuestros nombres en una grilla mugrosa -que servía únicamente para mostrarles a todos qué mal que laburabas y que el orgulloso ganador ganaba $15 de comisión que cobraría dos meses más tarde- y teníamos largos sermones por nuestra “falta de actitud”… Lo que ellos tampoco se imaginan es que también teníamos a sus propios compatriotas vigilándonos para que aprovechásemos hasta la más mínima “inoportunidad” de venta.

 

     Patética situación por donde la mires: desde el punto de vista del cliente, del empleado y del empleador.

 

     Este link que coloco acá  (http://ocurrenciashabituales.wordpress.com/2008/05/23/timando-que-es-gerundio/), lleva a un artículo de Manuel Abeledo, un amigo blogger de España, que ha padecido el arrebato de un vendedor inescrupuloso. A los argentinos no nos va a parecer raro el marco de agresividad en el que se da esta desafortunada comunicación porque -tristemente- estamos acostumbrados a los atropellos. Pero los españoles no se merecen ese tipo de maltrato.

 

     Gracias, Manuel, por contarnos qué pasa y cómo piensan del otro lado de la línea telefónica… y del océano.

Frases célebres

Mayo 20, 2008

 

     Trabajar en el rubro call center fue lo que más me ha costado sostener en mi vida. En realidad, lo único que me mantuvo aferrado a este trabajo era la estrecha amistad que tenía con mis compañeros. No fue nada fácil separarme de ellos.

 

     Seamos sinceros: de todos los reps sólo un 1% es gente que considera que está trabajando realmente en lo suyo. Permanentemente escuchaba frases del otro 99% con las que justificaban su permanencia en ese laburo. Estas son algunas de ellas:

 

     Estoy estudiando y me estoy rompiendo el alma para tener un título.”

     “Estoy de paso, hago mi plata y me voy.”

     “Es un trabajo para estudiantes, son pocas horas.”

     “Puedo darme algunos gustos, puedo hacer mis proyectos sin tener que estar dependiendo de mis viejos”

     “Es lo que hay”

     “Tengo una obra social, estoy en blanco, me hacen los aportes”

     “Es un poco cansador, pero me las aguanto.”

     “Ya trabajé en cosas más duras. Prefiero esto, antes que la panadería”

     “No voy a morir en un call center”

     “Tenés la posibilidad de avanzar dentro de la empresa, no te estancás, no vas a ser agente para toda tu vida”

     “Me lo tomo con soda”

 

     ¿Cuál es tu frase célebre?

Consejos para llamar a un centro de atención al cliente y no morir en el intento

Abril 10, 2008

0012 - Imagen de es.fotolia.com

 

     ¿Usted realmente cree que esta gente lo atiende así de contenta? No se engañe, hay que deambular varios minutos por las rotativas y marcar muchos números para que lo atiendan como usted se merece.

 

     Generalmente es útil tener un papelito con los números de centros de atención al cliente de cada empresa. No renuncie a reclamar, no tener el número de a dónde hacer que lo escuchen no es excusa. Acercarse hasta la casa central tampoco es una opción: seguramente tenga que viajar en vano pues, apenas lo atienda un empleado en el mostrador, lo van a mandar a contar los pelos que se le caen de la cabeza mientras espera a que lo atiendan en un telefonito de esa sucursal. Asesórese con otras personas que hayan tenido la misma experiencia que usted está por vivir. Si estos consejos no le resultan suficientes, siga leyendo el presente instructivo.

 

     La mayoría de las veces los call centers están en contingencia. ¿Qué significa esto? Muy simple: poca gente para atender y muchas pero muuuuchas llamadas. Entonces, ¿cuándo llamar? Lo mejor es hacer los primeros intentos a primera hora pero mejor olvídese de los lunes, que son los días en los que los pobres agentes tienen que atender clientes hasta con los dedos de los pies.

 

     Antes de sentarse con el teléfono en mano y apretar teclas hasta que su mano se acalambre, elongue, respire profundo, prepárese un tilo y haga un esfuerzo máximo para almacenar paciencia (va a necesitarla). Durante la operación, evite estar cerca de niños: no hay nada más molesto que entablar un diálogo con grititos histéricos de fondo. Si tiene un teléfono inalámbrico mejor, no vaya a ser que en medio de la espera tenga algún llamado urgente de la naturaleza.

 

     Cuando logre que lo atienda un representante de carne y hueso trate de ser amable, el agente no dudará en cortarle si comienza la conversación con las siguientes frases: “¡Hace dos horas que estoy esperando!”, “¡Porrrr fin me atienden!” o “Llamo porque tu empresa es una mierda”. Tampoco grite, o tendrá a un interlocutor igual de enojado que hará lo posible para que usted salga damnificado. ¡Menos que menos insulte!, o terminará hablando con usted mismo. Lo mejor es un tono calmado, humilde y afable. Si puede hacerle un chiste al pobre infeliz que lo atiende, es probable que gane su simpatía. De este modo obtendrá la solución o la información que busca.

 

      Evite expresiones como: “¡Son todos una manga de ineptos!”, “¡Me están robando!” o “¡Esto es una estafa!”. Ya sabemos que no dirige sus bien intencionadas apreciaciones al representante. Sin embargo, este no dudará en tomarlo como una agresión personal y acabará llorando en el baño por la impotencia de no poder molerlo a bifes a usted o, en su defecto, desquitándose con el compañero de al lado.

 

     Los agentes con poca experiencia utilizan palabras que generalmente a los clientes les cuesta comprender. Si esta situación se presenta no se quede con la duda, ni corte sabiendo menos que antes. No vacile en decir “no te entiendo”, de esta manera, el agente se esforzará por aclararle un poco más las cosas.

 

     No se olvide que un agente atiende entre cien y doscientos clientes por día (y cada uno es un ejemplar distinto), le pagan un sueldo miserable y, para colmo de males, tiene que aguantarse el hambre y las ganas de hacer pis por varias horas. Por eso mismo, eluda las interrupciones, sortee los enojos, libérese de prejuicios y trate de vivirlo como un aprendizaje.

Se me lengua la traba con los clientes

Diciembre 7, 2007

     Si algo me ha enseñado este trabajo es a hablar sin pensar. Fuente vicentvercher.wordpressLamentablemente, como en los call centers enseñan a repetir frases enteras de memoria, el razonamiento para el resto del diálogo con los clientes se torna imposible. Entonces empezamos a hablar al revés y a cometer otros serios pecados con nuestro queridísimo castellano.

     El problema es que estas cosas siguen sucediendo hasta fuera del trabajo… Vergonzoso, ¿no? 

     “Si no puede pagar con tarjeta de crédito, mejor cague por pajero automático”

     “¡Federico Gauffin Móvil le atiende, buenas tardes!”

     Cliente: “Mi vieja se compró un celular, y mi vieja no lo sabe usar. Cuestión que mi vieja ahora lo quiere cancelar.” Agente: “Bueno Sr., ¡páseme con su VIEJA!”

     “¿De dónde me está mamando en este llomento?”

     “Aguarde un momento, mientras su proceción se operasa”

     “Señor Bergamota, ¿su apellido se escribe con verga larga o con verga corta?”

     Cliente: “Perdí mi celular y lo quiero suspender.” Agente: “Listo Sr., ya se lo suspendí.” Cliente: “Pará, ¿cuál me suspendiste?” Agente: “¡Este, del que me está llamando!” 

     Tengo un montón más anotados pero ahora no los encuentro. ¡Aporten ustedes a este anecdotario!

¡Hasta la vista, Headset!

Diciembre 6, 2007

     0004 - Imagen de buscandounasalidaEmpiezo a tener paz auditiva. Desde hace 7 años que huyo de los lugares ruidosos, de la música fuerte y de los frenéticos grititos agudos de mis sobrinos.

     Hace una semana que dejé (o más bien, me obligaron a dejar) mi trabajo en un call center, ¡y recién ahora estoy empezando a disfrutarlo!      

     Pasé por todas las etapas que pasa todo el mundo ante una situación de despido: nostalgia, angustia, miedo, angustia y nostalgia de nuevo. Y me doy cuenta de que realmente, pasar por todas esos estados de ánimo, no vale la pena (¡y de que las sensaciones son capicúa!)

     ¡No más el timbre de una llamada en el centro del tímpano! ¡No más insultos de clientes enojados! ¡No más una ida al baño cronometrada! ¡NUNCA MÁS UN HEADSET!

Rep

Diciembre 1, 2007

0002 - Imagen de página12

     En esta telaraña de cables enrulados permanece, en espera, tu corazón esclavo.    

     A clientes argentinos, estadounidenses, mejicanos y españoles, rep abnegado, habrás de asistir con la actitud del Quijote.

     Si no hay tiempo para hablar sobre cosas que atormentan, trata de mantener la calma, aunque haya contingencia.

     Que no te angustie la exactitud de un saludo ridículo.

     Que no te acobarde el ring incesante de llamadas entrantes.

     Que no temas a la presión de tiempos, métricas y objetivos.

     Que no te asuste la mirada examinadora de un coordinador, pues sabes bien que él también es presa de la impaciencia de un gerente de cuenta.

     Nada en tu labor será tan insoportable mientras sobren miradas cómplices, sonrisas y muecas de compañeros incondicionales.

 

 

 

¿Y ahora?

Noviembre 29, 2007

0001 - Imagen de buscandounasalida

     “Así mismo, en este acto, le notificamos que prescindiremos de sus servicios desde el 27/11/2007. (…) Queda Ud. debidamente notificado.”

 

 

     El martes pasado me quedé sin trabajo. ¿Cuáles son las sensaciones? Absolutamente ninguna. No hay alegría por no tener que usar ese fuckin headset otra vez. No hay ni un ápice de gusto por no tener que escuchar otra vez: “¡Fede, no te podés tomar tu descanso por las próximas cuatro horas!”. No hay ni una pizca de placer por no tener que preocuparme porque tenga que dejar la cuenta de la luz para el mes que viene, por culpa de no llegar a un arbitrario objetivo de ventas.

     Hace casi siete años que trabajo como representante de atención al cliente en un call center. Y, si me pongo a analizar cómo aguanté tanto tiempo, no encuentro respuesta. Tampoco sé cómo estuve tanto tiempo vegetando, sin poder ver, sin poder pensar, sin poder creer que sirvo para algo más… Sin poder buscar una salida.

     De eso mismo se trata este blog, de abrir una puertita para invitar a que me visite la creatividad. Porque crear es nacer. Crear ¡es vida!