Archivos de la categoría ‘A mí me pasó’

¡Inútil! ¡Hombre inútil!

Agosto 25, 2008

 

 

     Existen situaciones en las que siento que la hombría me abandona. De la nada aparece un vientito delator que me levanta la pollera (que no tengo, ni uso, valga la aclaración) cual Marilyn Monroe y me despeina la barba, dejándome en ridículo.

 

     Los libros, la tele, la música y el call center - entre otras cosas - me han alejado de este mundo, que ahora me parece tan agresivo. Mis amigos dicen que vivo en otra dimensión, y tienen razón. Pero no lo dicen por estas situaciones embarazosas, sino porque vivo colgado de una palmera… Pero bueno, eso es otro tema que da para otro post.  

 

     ¿Acaso soy menos hombre por no saber de autos, de asado o de fútbol? ¡NO SEÑOR! Pero hay momentos en los que es mejor tener a un amigo, un primo o algún idóneo cerca para no quedar como un nabo.

 

     En la ferretería: - Busco un cosito, que se pone en el coso ese, que vos lo girás y hace “¡cuik! - ¡cuik!”

 

     En el taller: - ¿Cómo que arreglar eso que vos decís sale $400? ¿No es más barato cambiar el motor?

 

     En un asado con amigos: - No, ¡eso que parece caca no quiero!

 

     Mirando un partido de fútbol: - ¡Ehhhh! ¡Qué boludo! ¿Cómo se va a meter un gol en contra? Ah, ¿cambiaron de arco?

 

     Colgando un cuadro: - Pasame el clavador. ¿Cómo que cuál es? Es ese, el que hace “¡pum - pum!”

¿Has estado alguna vez en aprietos?

Julio 29, 2008

 

 

     Me refiero a situaciones límites, como ir al baño de un amigo y notar (después del hecho escatológico) que no hay papel higiénico, o descubrir horrorizado que la que te hace mimitos debajo de la mesa no es tu novia (sino tu suegra), o hacerte un café y darte cuenta de que ya no quedan cucharitas limpias.

 

     Hay miles de posibles situaciones - en las que todas las cosas que pueden salir mal, salen inexorablemente mal - que te hacen abrir los ojos desorbitados, correr sudor por la espalda y temblar las piernas. Son momentos en los que hay que reaccionar al grito de “¡cuerpo a tierra!” pero por alguna razón no lo hacés y te quedás mudo, atónito, esperando que algún buen samaritano te saque las papas del fuego mientras pensás: “¡Por favor! ¡¡Que nadie me esté mirando!!”

 

 

 

 

 

 

- Alumno Gauffin, explíqueme qué quiere decir Habermas cuando utiliza la expresión “pretensión de validez” en vez de la palabra “verdad”

- Aeeeeeeeehhhhmmmmm… (¡Epa! ¡A esta sí que no la tenía!)

- A ver, veamos otra cosa, ¿cuál es la comparación que realiza Habermas entre verdad y objetividad?

- Esteeeeeeeeee… (¡Que lo tiró!, ¿leí esto o me cambiaron el programa?) La verdad es que, objetivamente… ¡de esto no sé nada! Profe, ¡eso no estaba en el programa!

- ¿Cómo que no? Bolilla 4, punto 3.

- (¡Chan!) Ah… Bueno… No estaba en el apunte, me parece (¿¡¿quién me manda a mí a hacer estos papelones?!?)

- Sí, sí, en el apunte está. A ver cómo hacemos con vos… Pasemos a otro autor. Gadamer…

- (¡No! ¡Gadamer no, que no lo entiendo! ¡Tierra tragame!)

- … Gadamer, cuando habla de Hermenéutica, ¿a qué se refiere?

- (Fuckin’ alemanes!!) Bueno, la Hermenéutica es el arte de interpretación de los textos por un lado (¡Parame acá, que no sé más!) y, por el otro… Ehhhhhhhhhhhh… (Sonamos)

- … ¿Por el otro…?

 

     Pretender que irrumpa en la sala el Chapulín Colorado (o el mismísimo Gadamer) para salvarme de semejante humillación es totalmente tirado de los pelos. No hay imaginación que valga, ni destreza tal, para zafar de tremenda situación. Lo único que queda es relajarse y dejar que el destino tome su curso. No intentes nada más, nada va a mejorar el macanón que te mandaste. 

 

- Gauffin, ¡usted no sabe nada! ¿Cómo se presenta a rendir un examen así?

- (Lo que me faltaba, encima de que me bochan me tengo que comer un sermón)

- Vaya a su casa y preséntese en el próximo turno.

- Ah… ¿No aprobé, entonces? (¡Caraduraaaaaa!)

 

 

 

 

 

El nombre del padre y del hijo

Julio 8, 2008

 

 

     Salió caminando rápido, con el impulso de querer correr (pero no lo hizo para que la gente no se diera cuenta de su apuro), concentrándose en el movimiento agitado de sus pies que lo llevarían a un lugar seguro.

 

     La cuadra le pareció eterna. Los pasos largos y contracturados. El sudor deslizándose por la espalda, el sol castigándole el rostro. Tratando de escapar de lo que podría arrebatarle el alma de un zarpazo y arrastrarla hacia atrás. Sin querer darse vuelta, dirigiendo la vista temblorosa hacia abajo, mirando sin mirar.

     Será mejor quedarse con el recuerdo del padre que solía ser. Se dio cuenta de que su “padre” murió como tal, para pasar a convertirse en otra cosa, en alguien más. Aunque seguía siendo la misma persona, sintió que no estaba frente a él. No se reconoció en sus ojos. Quizás porque ya no se siente más “hijo”.

Lastimoso galanteo

Junio 29, 2008

0029 - Imagen de epica-awards.com

 

     La vida me ha enseñado una regla: Las posibilidades de hacer el ridículo son directamente proporcionales a las ganas que se le pone al galanteo. Por eso ya no me gasto más en el tema y por la misma razón -calculo- estoy más sólo que Kung Fú en el día del amigo. Así es mis queridos lectores: he renunciado al riesgo de meter la pata y lograr la inevitable consecuencia de que la destinataria de mis atenciones se aleje horrorizada. He aquí algunas experiencias traumáticas para compartir:

 

     (En el boliche)

Yo:       - Hola, yo me mamo Feferico ¿y vos? ¿Cómo ta va?, ¿bion?

Ella:     - ¡Salí de acá!

 

     (Con una chica que conocía hace poco)

Ella:     - ¡… Y resulta que perdí la cartera!

Yo:       - ¡Uhhh! ¡Mi hermana es igual de mogólica!

 

     (Después del cine)

Yo:       - Bueno, Mariela, ¿qué te parece si vamos a tomar algo?

Ella:     - ¡Jimena! ¡¡JI-ME-NA!!

 

     (Después del trabajo)

Yo:       - Quedamos así, entonces, te busco a las diez para ir a cenar, ¿no?

Ella:     - ¡Ah! Yo pensaba que me ibas a buscar a las diez para                         estudiar juntos… ¿Sabés qué? Mejor no, tengo cosas que hacer.

 

     (En el boliche de nuevo)

Yo:       - Hola, ¿siempre venís por acá?

Ella:     - No.

Yo:       - ¿De qué signo sos?

Ella:     - No.

Yo:       - ¿Cómo te llamás?

Ella:     - No.

Yo:       -

 

     (En la calle)

Yo:       - Te invito a comer esta noche.

Ella:     - ¡Jajajajajaaaaaaa!

Yo:       - …

Ella:     - Ah, ¿hablabas en serio?

Manual de sexo cibernético

Abril 23, 2008
     Hoy el asombro me tomó por sorpresa mientras, sentado frente a mi computadora, almorzaba un descomunal sándwich de milanesa… Estaba chateando, tratando de no manchar con mayonesa mi lindo teclado recién estrenado cuando, al mismo tiempo que tomaba el segundo trago de gaseosa, un amigo me confesó -así, sin anestesia- que tuvo sexo cibernético.  

 

 

 

     Por supuesto, en el ahogo, la Coca fluyó por la nariz, un trozo de pan voló contra el monitor y… ¡todavía no encuentro al desafortunado pedazo de milanesa! Mientras intentaba recuperar el ritmo de la respiración y me cercioraba de que el bocado no hubiera pasado a los pulmones, escribí, atorado: “¡No le to credo pueder!”.

 

     El teclado, claro, no se salvó de la tos convulsionada y mejor ni doy una idea de cómo quedó (Nota: Forrar toda la máquina hoy mismo en papel film). Siempre me pasa esto por culpa de algunos amigos desconsiderados.

 

     Con los ojos rojos y congestionados quise preguntar todo junto: “¿Y cómo es eso?”, “¿Qué le decías?”, “¿¡¿Cómo, dónde, cuándo?!?”. Mis dedos escribían frenéticos, contracturados, pegajosos.

 

     Había leído al respecto, había escuchado que el amigo del primo de la cuñada de un amigo de un amigo tenía experiencia en el tema. Pero nunca tuve una fuente tan cercana como esta. Obviamente, me imaginaba que la experiencia suponía algún tipo de acción masturbatoria pero, infelizmente, no pude saciar mi curiosidad ante semejante novedad. “¿Con qué mano escribías?”, pregunté. Mi amigo no quiso dar ninguna explicación satisfactoria, salvo respuestas evasivas como: “No te voy a contar”, “Me da vergüenza”, “Es privado”…

 

     Así que no tuve otra opción que imaginarme los detalles del obsceno –y dialógico- acto amatorio. Después ustedes me dirán si estoy pifiando mucho:

 

- Hola, yo MazingerZ1977. ¿Cómo te llamás?

 

- Hola, yo Ximeguiónbajoguerrera.

 

- ¿Navegás siempre por acá?

 

- Sí… Bah, depende. Si hay alguien conectado seguro. :P

 

- ¿Qué te parece si abrimos una ventanita juntos? :)

 

- ¡Oia! Me da un poquito de pudor… Pero dale, me pongo como No disponible. ;)

 

- ¡Buenísimo! ¿Qué preferís? ¿Mi fondo o el tuyo?

 

- ¡¡Mmmmhh!! ¡Ese me ciber-erotiza mucho!

 

- ¡Ahhhh! ¡Me gusta que me hagás así con el guiño del chanchito! Qué linda puerquita sos, ¿ehh?

 

- ¡Ay, tonto! ¡Me hacés tildar! A ver… Haceme un click ahí, ¡justo en el centro de mi arroba!

 

- ¡Mhhh! ¿Te gusta ahí? No me muevas tanto el mouse, me mareás… Así, despacito…

 

- ¡Ufa! ¡No metas el cursor todavía!

 

- Bueno, mi amor, no te enojes; ahí te mando un zumbido… ¿Te gusta?

 

- ¡Qué rico! Pero esta posición ya me aburre. ¿Tenés otra fotito?

 

- ¿Esta te gusta? ¡Me muero porque me entregues tu mail alternativo, mamita! 

 

 

 

 

 

 

 

 

0016 - Imagen de buscandounasalida

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Casi conozco el famoso túnel luminoso

Diciembre 10, 2007

     (Esto me pasó hace unos meses… ¡Y es digno de ser contado! Espero que se diviertan tanto como yo cuando lo cuento)

     Che, ¡no sabés la piña que me pegué hoy! Llegué del laburo cagado de hambre y de sed, me compré $2 de criollos, 3 facturas y una coca de 2 litros.

     Llegué a casa y me devoré todo en ¡5 minutos! Me levanté para servirme otro vaso de coca, y cuando volvía de la cocina, me agarró como un golpe de aire en el pecho…  A ver, ¿cómo te lo describo?… Es como un eructo y un hipo al mismo tiempo… ¡¡¡DOLOROSÍSIMO!!!

     Ya me había pasado antes, es como que te baja la presión, quedás pálido como un finado, te mareás un poco, te quedás sin aire…

     Alcancé a dejar el vaso que me había servido sobre la mesa y a sentarme sobre el borde de la silla.  Ahí nomás, empecé a tratar de tranquilizarme (del julepe que me estaba agarrando) y no se me ocurrió mejor cosa que respirar despacio y profundamente pero se ve que me hiperventilé…

0006-imagen-post.jpg    Me desperté tirado en el piso con un cachete pegado al parquet. ¡Decí que caí para el lado que estaba despejado porque estaba solo! Igual, en la caída, se ve que me desplomé sobre el escritorio de la compu porque después noté que estaba corrido para un costadete.

     No sé por cuánto tiempo fue. La laguna empieza cuando estaban dando “Cuestión de peso”, y cuando me desperté también… Se ve que fue unos minutos, nomás.

     Cuando me desperté, pensé “¡Qué boludo! ¿¡¿Cómo me voy a dormir acá?!?” ¡No cazaba una, estaba re desubicado en tiempo y espacio!

     Al ratito nomás, que me di cuenta de que tenía un chichón en la cabeza… ¡En la nuca!… ¡Pero si me desperté de panza! Al parecer caí de espaldas y reboté.

     Por suerte, caí para el lado de la cocina. Menos mal porque para el otro está la mesita de vidrio, y hubiera muerto desangrado, solo y abandonado… ¡SNIF! Me hubieran descubierto a la semana, gracias al mal olor… ¡Y mis jerbitos como únicos testigos!

     Eso me pasa por ver ese programa de miércoles. ¡Cuando veo cómo sufren esos pobres muchachos para adelgazar, me dan más ganas de morfar!