¡Escapando de la frivolidad!

Fotoperiodismo

La Mejor Foto del Año

El fotógrafo Domingo Botan, de la agencia AP, ha sacado -a mi criterio- la foto del año.

La imagen inmortaliza el momento en el que el torero sevillano Julio Aparicio es literalmente atravesado, penerado, agujereado, clavado, ensartado, horadado (en realidad, ninguna palabra pega con el horror que provoca ver esta foto) por el cuerno de un toro.

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Los españoles dicen que Aparicio fue “cogido” por un toro… Bueno, menos mal que el vacuno usó el cuerno y no otra cosa para “vacunarlo”.

Siempre estuve en contra de la crueldad hacia los animales y tengo que admitir que este hecho no me provoca la más mínima pena a favor del matador. Por suerte, lo operaron y ya está bien (legua perforada y maxilar superior fracturado, además del trauma que le va quedar para toda la vida).

A mí no me jodan: a este torito, le afilaron los cuernitos.


Pulitzer de Fotografía 1944

En Villisca, un paraje mínimo de Iowa, un par de lugareños se enteraban de que uno de sus soldados volvía a casa, después de dieciséis largos meses en combate. Pronto la noticia llegaba hasta el último rincón del pueblito y trascendía las distancias, llegando a oídos del director del periódico World-Herald de Omaha.

A Earle Bunker se le asignó cubrir la historia sobre el regreso del héroe. El reportero viajó inmediatamente pero tuvo que esperar veinticuatro horas para que el tren arribara a la estación.

El soldado salta del vagón y hace pie en el andén. Mira a las personas que han venido a recibirlo y sus ojos descubren un rostro conocido. Unos pocos se le acercan a trancos torpes y apresurados. Una niña -luego se supo que era la hija mayor del soldado- se cuelga de su cuello. El militar suelta todo lo que tiene en sus manos. Se agacha. La abraza llorando. El fotógrafo se arrodilla y obtura.

Golazo.

Homecoming, de Earle L. Bunker, fotógrafo de Omaha World Herald, publicada en 1943.

Esta secuencia parece relatada en cámara lenta pero Bunker tuvo que elegir el momento y la ubicación justos en milésimas de segundos para que la fotografía fuera perfecta: Una niña abrazando a su padre, una madre que no puede contener las lágrimas y un niño más pequeño -casi fuera de cuadro- que mira con atención (o conmoción) la escena.

La imagen es en contrapicado, parece como si fuese la visión de una criatura. El tercer Pulitzer de Fotografía se lo llevaba entonces, en 1944, Earle Bunker.

Decía el jurado que la foto -aunque no tiene caras- es sumamente emotiva y que es el retrato de un sentimiento: el amor de la familia. Que la imagen es “genérica”, es decir que representa una escena que podría haber ocurrido en Villisca, en Toulouse o en Cafayate (no hay banderas y, de no ser por la leyenda en inglés del vagón -en una época en la que todavía no era tan fuerte la globalización-, podrían haberse adelantado al concepto de “no lugar”, de Marc Augé). Por lo tanto, que es la foto del regreso del héroe de guerra en todo el mundo.

Actualizado el 22/08/10: Acabo de descubrir un video que inmortaliza la misma escena. Acá se los muestro:


Pulitzer de Fotografía 1943

En enero de 1942 Frank Noel, corresponsal de AP, estaba cubriendo la Guerra del Pacífico. Un torpedo japonés hundió el barco británico en el que viajaba y alcanzó a subirse a un bote salvavidas con su cámara Speed Graphic y con lo puesto. Con apenas un puñado de sobrevivientes de la tripulación estuvo cinco sofocantes días a la deriva, sin una gota de agua.

Otra barcaza sin rumbo, ocupada por marinos indios de un carguero que también había sido siniestrado, se acercó a los ingleses. Uno de sus ocupantes, estiró su mano de manera desesperada, rogando por agua. Noel, enfermo y debilitado, tomó la foto. Más tarde, una tormenta tropical acabó por separar a los náufragos y nunca se supo qué fue de ellos.

La expresión desesperada del joven al darse cuenta de que no había agua para compartir, la tristeza de sus ojos y la desolación de sus compañeros nos deja sin aliento a quienes vemos esta fotografía y, a Noel, le valió el segundo Pulitzer en Fotografía de la historia.

 

Water!, de Frank Noel, fotógrafo de AP, publicada en 1942.

 

Injustamente, fue el primer y último premio importante de Frank, quien desarrolló una admirable obra fotográfica cubriendo muchas otras guerras. Llevaba adelante su oficio de manera tan osada y peligrosa, que fue tomado como rehén en China, cerca de los años cincuenta. Cuando la juventud lo abandonó, trabajó un tiempo en New York y murió en Florida, lejos de la guerra, la prisión y la sed.

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Pulitzer de Fotografía 1942

Los Premios Pulitzer de Fotografía son entregados por la Universidad de Columbia de los Estados Unidos desde 1942. A partir de 1968 la diversidad de los trabajos de los concursantes  obligó a que el galardón fuera dividido en dos: Fotografía de Reportaje y Fotografía de última hora. La condición principal, sin embargo, sigue siendo la misma: la fotografía candidata debe ser publicada previamente por la prensa.

Por esta semana (y las próximas) voy a publicar en buscandounasalida las que pertenecieron a la categoría original.

El primer galardonado fue Milton “Pete” Brooks, quien tomó su famosa fotografía durante una huelga de trabajadores de la planta Ford. En la imagen se ve a un rompehuelgas que intenta protegerse con su sobretodo de los golpes que los trabajadores le propinan por haberlo descubierto como traidor. Milton cuenta que logró la foto de forma clandestina: “Escondí la cámara bajo mi abrigo y me metí rápidamente entre la multitud.”

Ford Strikers Riot, de Milton Brooks, publicada en 1941 en el periódico Detroit News

Me confieso un fanático de las imágenes y hace poco quise buscar cada uno de estos trabajos ganadores. Con mucha dificultad y desilusión encontré sólo unos cuantos, así que con Brooks y el primer Pulitzer de Fotografía inauguro esta nueva sección: Fotoperiodismo.


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