Lo que nadie sabe

Junio 23, 2008 by Federico Gauffin

 

     0028 - Imagen de acrobatas.blogia.comNadie arriesga por qué Florencia tiene nubes en los ojos.

 

     Nadie intuye lo que Florencia oculta en el recinto oscuro y húmedo de su pecho.

 

     Nadie sospecha el vacío que Florencia trae en el centro de su vientre estrecho.

 

     Nadie imagina que Florencia interrumpió violentamente la gestación de su primogénito.

 

     Todos creen que, cuando el momento le pareció propicio, Florencia decidió ser madre.

 

     ¿Por qué a su hijo lo llamó “Segundo”? Nadie lo sabe.

¿Qué es un héroe?

Junio 18, 2008 by Federico Gauffin

 

0027 - Imagen de elpais.com

 

     A los héroes se los recompensa con la admiración y el recuerdo de los que conocemos sus hazañas.

 

     Pero, ¿qué es un héroe? ¿Es alguien único que tiene un don irrepetible? ¿Es alguien que tiene la intuición de aparecer cuando se lo necesita? ¿Es alguien que tiene valor para enfrentar la adversidad? ¿Es alguien carismático o alguien vulgar?

 

     Una vez escuché que un héroe es alguien que no se equivoca nunca. Me pareció bastante acertada la definición hasta que me di cuenta de que los héroes también son humanos y que, seguramente, tendrán sus momentos de flaqueza, de debilidad, de metidas de pata.

 

     El diccionario sentencia que es una: “persona que lleva a cabo una acción heroica”. Entonces, ¿un héroe vendría a ser alguien que no se equivoca justo en el momento en el que no hay que equivocarse?

Cómo nos ven los clientes de afuera

Junio 13, 2008 by Federico Gauffin

 

     Mis últimos meses como rep me tocó trabajar en una cuenta española. Me dijeron que se trataba de asesoramiento técnico y comercial, y que sólo tenía que ofrecer uno de tres productos que comercializaba dicha compañía.

 

     Cambiar de área en una empresa de atención al cliente supone todo un cambio de rutina, es comerse una capacitación que generalmente es bastante compleja, es adaptarse a nuevos horarios (para atender a clientes del otro lado del océano, entrábamos a las 3 de la mañana), a nuevos compañeros, a nuevos jefes y a nuevos clientes. En cuanto a la atención, hay toda una idiosincrasia nueva a la que acostumbrarse: el cliente de telefonía celular no es lo mismo que el cliente de una aseguradora y un cliente argentino no es lo mismo que un cliente español.

 

     Empezamos a trabajar asistiendo a españoles sin saber a qué se referían cuando decían “ordenador”, “me mola” o “mogollón”. También nos costaba hacer que nos entiendan, tuvimos que aprender a usar expresiones como “DeUveDe”, “no se enfade”, “su reclamación está siendo procesada”. No pasó mucho tiempo hasta que ese lenguaje que desconocíamos empezó a formar parte de nuestra cotidianeidad.

 

     Pero ese no es el tema al que quiero llegar. 0026 - Imagen de página12Decía que nos pedían que ofreciéramos uno de tres productos (una papa, pensé yo) pero, a medida que pasaban los días, las exigencias iban aumentando. Antes de que me despidieran (claro, yo era mal vendedor) teníamos todo un protocolo, con el que, si un cliente llamaba para saber el número de teléfono de una sucursal, le ofrecíamos desde chizitos hasta un plasma de 42 pulgadas. No dimos una buena impresión para nada, los argentinos fuimos depredadores de clientes. Pero lo que ellos no saben, es que cada diez minutos aparecía un coordinador preguntando cuántos productos habíamos vendido, publicaban nuestros nombres en una grilla mugrosa -que servía únicamente para mostrarles a todos qué mal que laburabas y que el orgulloso ganador ganaba $15 de comisión que cobraría dos meses más tarde- y teníamos largos sermones por nuestra “falta de actitud”… Lo que ellos tampoco se imaginan es que también teníamos a sus propios compatriotas vigilándonos para que aprovechásemos hasta la más mínima “inoportunidad” de venta.

 

     Patética situación por donde la mires: desde el punto de vista del cliente, del empleado y del empleador.

 

     Este link que coloco acá  (http://ocurrenciashabituales.wordpress.com/2008/05/23/timando-que-es-gerundio/), lleva a un artículo de Manuel Abeledo, un amigo blogger de España, que ha padecido el arrebato de un vendedor inescrupuloso. A los argentinos no nos va a parecer raro el marco de agresividad en el que se da esta desafortunada comunicación porque -tristemente- estamos acostumbrados a los atropellos. Pero los españoles no se merecen ese tipo de maltrato.

 

     Gracias, Manuel, por contarnos qué pasa y cómo piensan del otro lado de la línea telefónica… y del océano.

Hasta luego

Junio 10, 2008 by Federico Gauffin

 

     Se abrigó el corazón con el pullover de su padre y roció un pañuelo con perfume de su madre.0025 - Imagen de ecoworrier.com

 

     Se peinó de memoria con los dedos y espantó las primeras lágrimas ensayando una sonrisa frente al espejo.

 

     Cambió portafolios por mochila, zapatillas por alas y carnet de conducir por ticket de embarque.

 

     Guardó el cepillo de dientes, el pasaporte y volvió a repetir en voz alta: “más vale empezar de nuevo.”

 

     La última vez que vio su casa, los pasos en el pasillo ya no sonaban como antes.

 

     Tiene todo lo que necesita. Lleva una foto junto a su pecho.

 

     Besos húmedos y abrazos estrechos de amigos y familiares.

 

     Antes de abordar, sólo pudo regalar algunos gestos.

 

     Creyó que con un poco de música podría ahuyentar los pensamientos. Al despegar, un hondo y suspiro llenó sus pulmones de aire.

 

     Al hundirse entre las nubes, Ismael Serrano aseguró: “Todos saben que las aves migratorias siempre encuentran el camino de regreso.”

Insomnio laboral

Junio 2, 2008 by Federico Gauffin

 

     (Esta historia empezó acá).

 

     (El capítulo anterior es este).

 

     La noche anterior al primer día de trabajo me moría de los nervios. Las expectativas revoloteaban  en el aire pesado de mi dormitorio y parecía que me iba a caer duro de felicidad.

 

     “¿Cómo serán mis compañeros y mi jefe? ¿Será muy difícil? Si el trabajo es para atender a clientes de telefonía celular, ¿me tendré que comprar uno de esos aparatejos raros para entender esta jodida tecnología? Me contaron que son caros… ¿Para qué jolines la gente gastará en esas boludeces? ¿Acaso no es más fácil llamar desde una cabina?”. Mirando el techo me acordé de un viaje que había hecho a Buenos Aires un par de años atrás - cuando recién empezaban a aparecer los primeros zapatófonos 0024 - Imagen de ingenia-comunicacion.com- y de cómo quedé shockeado al descubrir que la mitad de los tipos - que caminaban agitados por Florida, vestidos de ejecutivos y con maletín en mano - hablaban por… ¡¡CELULARES DE JUGUETE!!

 

     Después de este último pensamiento me quedé sin ovejas para contar. Se me cruzaban imágenes de la Señora de los anillos con ideas locas acerca de cómo sería un headset. “¿Será como en las películas? ¿Podré tener mi cestito de basket para hacer puntería mientras hablo con los clientes?”

 

     Hacía un calor de perros - los eneros cordobeses son tremendos - y yo sin un mango para comprarme un pedorro ventilador. Esa sería mi primera adquisición, claro.

Oscuro destino

Mayo 31, 2008 by Federico Gauffin

 

     “Barrio Los Durazneros, manzana 13, casa 17”, decía el papelito arrugado en el bolsillo. En el colectivo repasaba las indicaciones, como si fueran una nueva oración recién enseñada por la catequista.

 

     Un cartel de Coca Cola llama su atención mientras el transporte sale de la autopista. “Los Durazneros - dijo en voz baja -. Después del semáforo toco el timbre”.

 

0023 - Imagen de sabermas.blogia.com     Solo en la parada, mirándose las zapatillas destrozadas, reconoció la caricia del sol cálido de la mañana. Un paso y ya no hay vuelta atrás. Es mejor no pensar. Da el primer tranco. Mientras avanza no deja de mirarse los pies, quizás estos sí se arrepientan y den la media vuelta que se necesita para salir corriendo. En el camino elige el recorrido de una acequia sucia y maloliente, con la esperanza de que lo lleve a otro lugar.

 

     “Manzana 13, casa 15”. Está más cerca que nunca, se detiene y levanta la mirada, prefiere observar antes que dar un paso más. En el jardín de la casa 17 juegan dos nenes a la pelota. Los mira con atención, convencido de que nadie puede verlo. Alguien apurado pasa por su lado golpeándole el hombro, el golpe casi lo desestabiliza. Pero el desconsiderado pasa de largo sin siquiera mirarlo, toca la puerta de la misma casa y alguien sale a su encuentro.

 

     Otra vez dirige su vista a las zapatillas viejas, tiene miedo de ser descubierto. El extraño entra a la casa. Ahora es el momento de acercarse. Da cinco pasos dudosos y contracturados, uno de los chicos patea la pelota con fuerza y vocifera: “¡Golazo!”. El grito lo sacude, igual que un despertar abrupto, y lo deja paralizado.

 

     El desconocido que le había entumecido el brazo sale por la puerta que ambos tenían como oscuro destino, se detiene frente a él y, agitado y mirando para otro lado, le dice: “Hoy no venden, chabón, ya no queda nada”.

Yo también contesté

Mayo 28, 2008 by Federico Gauffin

(Para Juje)

 

     Un mensaje mínimo basta para henchir el alma: “Ya contesté”, sonó cálido y tímido en la gélida noche blanca. Un té de hierbas para calentarse las manos y protegerse de la despiadada y fría claridad de la pantalla, sus pies envueltos por un par de medias ridículas y abrigadas, las piernas encogidas sobre el asiento y cubiertas por una manta.

    

     Se dispone a encadenar las primeras palabras y el delicado soplido despide vapor de la taza, mientras yo hilvano sueños robados secretamente de su almohada.

Me dijeron que seremos libres

Mayo 26, 2008 by Federico Gauffin

 

     Llueve intensamente en la Plaza de la Victoria. Lamento no contar con un paraguas ahora: el que heredé de mi padre ya está muy desvencijado y no es admisible comprarme uno nuevo, son caros y los traen de no sé qué país extranjero.

 

     Nunca creí que las cosas iban a llegar a este estado: independizarnos de España es un pensamiento que nunca se me cruzó por la cabeza. Hace diez días una fragata inglesa trajo los periódicos que afirmaban lo que ya se venía debatiendo acaloradamente en las calles de mi ciudad: Napoleón invadió España. Es muy difícil vaticinar de lo que va a ocurrir de ahora en adelante pero, mientras aguardo que amaine este chubasco, el rumor de que finalmente tendremos un gobierno propio se hace cada vez más fuerte.

 

     Hay un par de chisperos que hace días que vienen arengando a mis vecinos; escuché por ahí que son Domingo French y Antonio Berutti. Gracias a ellos los últimos acontecimientos se extendieron como reguero de pólvora. Cuentan que Belgrano, harto de los debates bizantinos de los jóvenes revolucionarios, irrumpió en la sala de los cabildantes y, con la mano derecha sobre la cruz de su espada, juró por la Patria y por sus compañeros que si el Virrey no dejaba su cargo, lo derribaría con sus armas. Por lo visto la advertencia ha dado resultado: una mujer que lucía su vestido de domingo me acaba de contar que Cisneros ha renunciado, presionado por un grupo de jóvenes plenos de coraje.

 

     Mi primo Mariano, uno de los cabildantes, con una curiosa mezcla de excitación y alegría me anunció que las cosas estaban a punto de cambiar. Me dejó paralizado en la puerta de la jabonería, en donde lo encontré. Yo también quiero un cambio para mí, mi familia y los habitantes de este Virreinato. La soberanía debe estar en nuestras manos, de eso no cabe la menor duda. Pero… ¿a qué precio? No me gustaría que Buenos Aires fuera aplastada por el puño de Fernando VII si volviera al trono, ni por las botas de Bonaparte. Mariano dice que, si el pueblo no se ilustra, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que sabe, nuestra suerte será mudar de tiranos sin destruir la tiranía. Y creo que tiene mucha razón.

 

     Me dijeron que ese sueño, que parece inalcanzable, ahora está tan cerca que ya se puede tocar… Me dijeron que podremos dejar de ser un Virreinato para empezar a ser un país en donde todos podremos vivir en paz y sin tiranos… Me dijeron que seremos libres… Me dijeron…

 

     ¡Shhh! ¡A callar! ¡Alguien sale al balcón para anunciarnos algo!

 

0021 - Imagen de dialogica.com.ar

Oh, my God!

Mayo 22, 2008 by Federico Gauffin

     Yo no creía en estas cosas pero… ¿Lo conocen al Anticristo? Juro que lo vi hoy, hecho carne y hueso en un nene de 10 años.

     No hay caso… Cada vez hay más cosas que me ponen de punta los pelitos de la nuca. ¿Se viene el apocalipsis, quizás?

Frases célebres

Mayo 20, 2008 by Federico Gauffin

 

     Trabajar en el rubro call center fue lo que más me ha costado sostener en mi vida. En realidad, lo único que me mantuvo aferrado a este trabajo era la estrecha amistad que tenía con mis compañeros. No fue nada fácil separarme de ellos.

 

     Seamos sinceros: de todos los reps sólo un 1% es gente que considera que está trabajando realmente en lo suyo. Permanentemente escuchaba frases del otro 99% con las que justificaban su permanencia en ese laburo. Estas son algunas de ellas:

 

     Estoy estudiando y me estoy rompiendo el alma para tener un título.”

     “Estoy de paso, hago mi plata y me voy.”

     “Es un trabajo para estudiantes, son pocas horas.”

     “Puedo darme algunos gustos, puedo hacer mis proyectos sin tener que estar dependiendo de mis viejos”

     “Es lo que hay”

     “Tengo una obra social, estoy en blanco, me hacen los aportes”

     “Es un poco cansador, pero me las aguanto.”

     “Ya trabajé en cosas más duras. Prefiero esto, antes que la panadería”

     “No voy a morir en un call center”

     “Tenés la posibilidad de avanzar dentro de la empresa, no te estancás, no vas a ser agente para toda tu vida”

     “Me lo tomo con soda”

 

     ¿Cuál es tu frase célebre?