Consuelo de i-tonto

Enero 29, 2010 por Federico Gauffin

¡Menos mal que no ahorré para el Ebook!

Ya salió al mercado el i-Pad de Apple, ¡¡que tampoco me lo puedo comprar!!

En un país “en desarrollo” (tercermundista, bah…), hasta darse el lujo de comprar cosas obsoletas es prohibitivo.

Cómo ayudar a Haití

Enero 17, 2010 por Federico Gauffin

… desde la Argentina.

Nos enteramos del Hércules que ya llegó a la isla pero queríamos saber cómo podíamos ayudar desde la sociedad civil. Hoy encontré esta información y espero que sea de utilidad para que los argentinos hagamos llegar nuestra solidaridad:

  • Cáritas: abrió la cuenta corriente en el Banco Nación Nº 35869/51 – Sucursal Plaza de Mayo 0085, CBU 01105995-20000035869519, a nombre de Cáritas Argentina Emergencia, CUIT 30-51731290-4.
  • Cruz Roja: Banco de la Nación Argentina Suc. Congreso – Av. Callao 101 a nombre de Cruz Roja Argentina Catástrofes, Cta Cte Nº 91344/97; CBU Nº 01100129-20000091344977 y CUIT: 30-54603392-5.
  • Unicef: se pueden realizar donaciones llamando al 0-810-333-4455 (www.unicef.org/argentina). Embajada de Haití: cuenta en el Banco Francés: 304/0302381/6; CBU: 01703045 20000030238165; CUIT: 30 692 186199.

Amigos bloggers, ¡ayuden a que esta información sea difundida!

Nacionalismo para el lado de los “tomeitous”

Enero 11, 2010 por Federico Gauffin

Parece ser que el responsable de esta empresita no se enteró de lo patriotas que somos los Argentinos…

A las palabras no se las lleva el viento

Diciembre 30, 2009 por Federico Gauffin

A veces nos toca oír aseveraciones totalmente injustas sobre nosotros. Las palabras calan profundamente en el orgullo, dejándolo desgarbado y taciturno.

Cuando esos juicios o cuestionamientos intimidatorios son de gente que queremos, siempre duelen. Estoicamente soportamos el golpe, aceptamos la sentencia y perdonamos… Pero difícilmente olvidamos.

Muchos utilizan esos recuerdos para mortificar al autor de las frases dolorosas echándoselas en cara, otros las guardamos en el más oscuro rincón de nuestra alma, lugar en el que siguen retumbando, estridentes, y emanando un olor asqueroso.

“Si no te gusta Woody Allen no podés ser comunicador social.”

Autor: mi tío.

“Vos tenés mal gusto.”

Autora: una amiga.

“Sos un materialista de mierda.”

Autor: un amigo.

“¡Qué tierna! ¡Y tan chiquitita!”

Autora: una ex novia.

“Sos un solterón amargado… ado… ado… ado…

Autora: mi madre.

“Vos no te vas a recibir.”

Autor: otro tío

“Estoy forjando tu futuro.”

Autor: mi padre.

“Me preocupa que no sepas qué vas a hacer de tu vida.”

Autora: otra amiga.

“Tenemos que hacer algo con tu vestimenta.”

Autora: otra amiga.

“Yo te perdono.”

Autora: una prima.

“Gauffin, vuelva en Marzo.”

Autora: una profesora.

“No vengas a mi cumpleaños, mejor nos vemos otro día.”

Autor: un primo.

“No te da el perfil.”

Autor: mi ex jefa del trabajo.

“Usted no tiene límite.”

Autor: El chico que me atendió en el 0800 de Tarjeta Naranja.

No es que no seas fotogénico.”

Autor: otro primo.

Mirá, gordito…

Autor: dueño de una librería.

Vos no tenés todos los patitos en fila, ¿eh?

Autora: una chica que trataba de conquistar.


A la ensalada se suma esta salsa

Diciembre 21, 2009 por Federico Gauffin

No sé si será efectos de la treintitis que vengo padeciendo desde hace dos años pero cada vez me cuesta más entender tanta red social y tanta página. A veces entro a alguna que otra para curiosear pero salgo espantado, como si me hablaran en tailandés, chino y mongol al mismo tiempo.

Tengo Facebook y me tomó casi un mes entenderlo. Para colmo de males, de un día para otro, me cambian las reglas del juego y quedo más desorientado que picolero en invierno.

Pero el problema no termina ahí: también tengo Twitter y, honestamente, no hay forma de que termine de comprenderlo. Limitar de esa manera la extensión de la escritura (para los que no saben, se puede escribir mensajes de no más de 140 caracteres) me parece un crimen. “Seguir” a personas que no tienen nada que decir me parece una pérdida de tiempo. Buscar (aunque, literalmente, más que “buscar” hay que “revolver”) los beneficios de la membresía me parece un despropósito.

Y a ese despropósito me dediqué esta tarde. Husmeando por información en Internet que me ayude a encontrar instrucciones para semejante jeroglífico, encontré esta salsa -perfecta para la ensalada-:

Y ya que estamos, les recomiendo esta página, que se encarga de explicar toda esa masa amorfa e inexplicable que es Internet:  Denken Über

Esto me pasa…

Diciembre 20, 2009 por Federico Gauffin

… por abandonar la lectura bloggeril para dedicarme a estudiar.

Y al final, ¿para qué? Para comerme un bochazo. Encima estoy atrasado con más de 300 posts.

Si elegís tomarte la religión muy light…

Diciembre 9, 2009 por Federico Gauffin

Comprá en…

Más sabiduría que puntería

Noviembre 29, 2009 por Federico Gauffin

“La polilla es el insecto más aplaudido.”

Mi mamá.

Recopilación de frases de mi amigo Sebastián

Noviembre 24, 2009 por Federico Gauffin

Amarrete: es más agarrado que loro andando en moto.

Conservador: es más cerrado que culo de muñeca.

Extraviado: está más perdido que chupete en el culo.

Flaca: tiene menos carne que pantorrilla de canario.

Insoportable: es más pesado que collar de bochas.

Perdido: está más desubicado que picolero en invierno.

Vago: está más al pedo que bocina de avión.

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Te dicen…

Sopa fría: porque tienen que levantar toda la grasa para verte el fideo.

Zapato ciego: porque te pisás cualquier cosa.

Cemento: porque chupás hasta quedarte seco.

Serrucho de goma: porque vas y venís al pedo.

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Era una mina tan pero tan fea, que su ángel de la guarda la cuidaba desde la habitación de al lado.

No es lo mismo dos pilas chicas que dos chicas pilas.

¿Lloverá?

Noviembre 10, 2009 por Federico Gauffin

..0085 - 01 - Lloverá - 11-10-2009 - Desde el cuore

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Lloverá

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.Imagen de buscandounasalida.com

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Soltero no se hace: se nace

Octubre 20, 2009 por Federico Gauffin

Hace tiempo publiqué una guía sobre todo lo que no se debe hacer para que aquellas situaciones de interacción con el sexo opuesto no se transformen en momentos de lastimoso galanteo. Tómense estas líneas como instructivo para entender un nuevo flagelo que acongoja a los hombres de mi generación y como una continuación de las infelices situaciones en las que me vi envuelto a la hora de hacerme el galán.

Quizás en tu grupo de amigos todavía quede algún soltero que no enganche ni con ganzúa. No seas mala persona y no lo molestes porque sufre de una enfermedad muy común de este nuevo siglo: el “computismo” (se manifiesta con el síntoma de soledad desasociada, acompañado de sedentarismo extremo y de un tremendo olor a patas).

Se trata de un trastorno que -al igual que la carencia de fotogenia- se manifiesta desde el nacimiento y es una variación de la “soltería” de la centuria pasada. El aislamiento que genera Internet y el maravilloso mundo virtual perjudican a estas inocentes víctimas que asumen su condición frente al reconfortante tiqui-taca del teclado, defendiendo hasta la muerte que es mucho más placentero aprender a hacer un elefantito de papel por origami.com, que agarrar un libro por primera vez en años.

Imagen de fuente desconocida

Si alguna vez tiene el infortunio de quedar desconectado del mundo, maldice y saca trabajosamente su voluminosa existencia a la luz del sol en busca de un cyber-café. Nada le impedirá que en su Facebook siga cargando operías sobre cuestiones a las que nadie le interesa, para que las vea el único contacto que le quedó -todos lo bloquearon por escribir arbitrariamente la frase “hablemos de discriminación” en los muros ajenos-. Nada le vedará el deseo compulsivo de mantener su cuenta de Twitter más actualizada que la página de Clarín en épocas de sanción de la ley de medios audiovisuales.

Imagen de fatboyclub.blogspot.com

Pero el sujeto de estudio, aquí citado, también sale a la calle -muy de vez en cuando- por otros motivos. Es en esos vertiginosos minutos en los que queda totalmente a la deriva y sin amparo, si tiene que comunicarse con alguna mujer (algo que pasa, sobre todo, cuando uno se olvida su masculinidad colgada en el perchero). Debo comunicarles, con pesar, que he notado -en una sola conversación-  algunos indicios de dicha afección en mi persona:

Indicio 1:

- Hola, ¿vos sos Ana? ¿Te acordás de mí? Fuimos compañeros de coro cuando éramos chicos.

- ¡No me digás que sos Federico! ¡Me acuerdo que comías queso rallado en los ensayos! ¡Jajajajaja! ¡Qué asco!

- …

Indicio 2:

- Sí, je. Soy yo. ¿Cómo estás?

- ¿Seguís comiendo queso rallado?

- (Y dale que va…) Sí, a veces. ¿Salías del gimnasio este?

- Sí, vine a averiguar si hay Pilates pero mejor no vengo acá, porque vos sí venís acá, ¿no? Menos mal porque buena falta te va a hacer con esa panzota, jajaja. ¿Recién empezando con el ejercicio?

- …

Indicio 3:

- No, no, hace seis meses que vengo.

- ¡Uh! Bueno, ¡cómo habrás estado antes!

- …

Indicio 4:

- ¿Tetttteeee… nés Facebook?

- ¡Chau, chau!

- …

¡Son nuestros!

Octubre 16, 2009 por Federico Gauffin

Hace veinte años me gustaba cantar a los gritos. Mis padres pensaron seriamente que era hora de invertir en el incipiente talento de su criatura mandándola a un coro, en vez de ser cruelmente aturdidos en casa. Fue así como al los ocho años empecé mi promisoria carrera artística en un coro de niños que también cantaban a alarido limpio, igual que yo.

Estaba en la gloria, aprendiendo a cantar más agudo y a mayor volumen -sin que ello implicara algún aparente esfuerzo-, conociendo otras ciudades de mi provincia, haciendo nuevos amigos, embriagado del vértigo que producía estar en la fila de adelante -era el más petiso- y venciendo día a día mi pánico escénico.

Imagen de buscandounasalida.com

Un par de años más tarde, en un encuentro coral, un conjunto nuevo aparecía en escena pero este se destacaba entre los demás: los chicos cantaban distinto, sonaban diferente, se movían en el escenario y (¡qué horror!) a veces actuaban desde la platea.

Nuestras limitadas cabecitas no nos permitían comprender por qué “los nuevos” generaban tanto interés en los -antes nuestros- oyentes. En vez de admirar esta nueva forma de hacer música coral y de emular la impecable técnica vocal que dominaban “los recientes contrincantes”, nos burlábamos de cómo movían la boca, de sus gestos y sus movimientos, confesábamos que sentiríamos mucha vergüenza si perteneciésemos a ese grupo. Claro, éramos chicos y poco -casi nada- sabíamos de música.

Imagen de buscandounasalida.com

La traición de Laura

En un festival a mi coro le tocó actuar en primer lugar. Hacía tiempo que veníamos notando que Laura no participaba de nuestras burlas y, esa misma noche, entendimos por qué: casi al final del espectáculo la descubrimos cantando con esos chicos que, ante nuestros ojos, eran ridículos.

Para todos, la decisión nuestra compañera fue una traición. Pero yo veía su forma de proceder de otra manera: sospeché que esa nena estaba disfrutando de la interpretación, vi que tenía una soltura que para nosotros era desconocida, intuí que la estaba pasando bien. Sí, Laura estaba contenta y yo quería sentirme como ella.

Nunca más volvimos a verla en los ensayos y hasta dejó de saludarnos cuando nos encontrábamos, seguramente por miedo a que nos mofáramos de ella. Habíamos perdido a una amiga y la culpa era toda nuestra.

¿Cambiar yo?

Mi madre advirtió el potencial del flamante coro y trató de convencerme para que me cambiara. Pero yo no iba a traicionar a mis compañeros (tampoco me causaba gracia pasar a ser objeto de las agresiones) y mucho menos a mi orgullo. Me negué, entonces, rotundamente.

Pronto,  cansado de las mismas piezas musicales de siempre, fui perdiendo interés por el canto y abandonando mis expectativas de cantante consagrado por la crítica universal (realmente estaba convencido de que cantaba bien… Y mi mamá también). Por la misma época, las noticias del “coro enemigo” iban aumentando en importancia: “Salteñitos de gira por Europa”, “Coro salteño recibido por el Papa en el Vaticano” y otros títulos por el estilo. Los demás me escuchaban renegar de ese éxito ajeno pero, secretamente, me ponía muy feliz saber que les estaba yendo tan bien y oír que cada vez cantaban mejor.

“Ars Nova” se escribe con clave de sol

El coro del que estoy hablando se llama “Ars Nova” y sus integrantes son verdaderos artistas: cada uno de ellos es un solista -algo que parece imposible de concebir en una formación coral- pero todas las voces juntas suenan como una sola. Son expertos en manejar con gran ductilidad cada uno de los matices musicales que atrevidos entonan y dibujan, en notas precisas, desde la más tenue dulzura hasta la más abrupta eclosión-. Chicos que, además de cantar, tienen una capacidad de interpretación que genera, en quienes los escuchan, sentimientos y sensaciones.

Estocolmo - Concierto en Nybrokajen - Imagen gentileza de Betty Briones

Ya tiene veinte años y ha cosechado tanto que es imposible enumerar todos sus logros. Sólo por nombrar alguno, acaba de recibir -el 10 de septiembre pasado- el Premio Konex en la categoría coro, algo que es muy meritorio, ya que es la primera vez en la historia de la Fundación Konex que se le otorga un premio de características académicas a un coro de niños y jóvenes. Para los que no lo saben, este galardón se otorga a los artistas más reconocidos de nuestro país y, en la mayoría de los casos, los más aclamados por el público internacional -la Camerata Bariloche, Daniel Barenboim, Carlos López Puccio, y Luis Gorelik (director de la Orquesta Sinfónica de Salta) también fueron premiados en la misma ceremonia-.

Imagen de fundacionkonex.com

Su directora, Ana Beatriz Fernández de Briones, lleva las riendas de este sueño compartido con tantos salteños. Pero muchos compatriotas no dimensionan del todo cómo es considerado el coro en el mundo. Claro, lo que pasa es que generalmente no se aprecia lo que uno ya tiene y parte de esta nota tiene que ver con eso: Ars Nova es nuestro, es salteño, es argentino, enorgullezcámonos de eso.

Podés verlos hoy mismo

Hoy, viernes 16 de octubre, el Coro de Niños y Jóvenes Ars Nova realizará un concierto homenaje por el Día de la Madre. La cita es en la Iglesia San Alfonso (Leguizamón 850 de la Ciudad de Salta) a las 21:15.

Yo no me lo pierdo. ¿Y ustedes?

Presentación en Estocolmo - Imagen gentileza de Betty Briones0083 - 12 - Cierre de temporada 2008Copenhague - Concierto en St Paul Kirke - Imagen gentileza de Betty Briones

De Suecia a Dinamarca en Ferry - Imagen gentileza de Betty BrionesCopenhague - Imagen gentileza de Betty Briones

0083 - 06 - Arboga - Concierto Didáctico en Trefaldighets Kyrkan - Imagen gentileza de Betty Briones0083 - 07 - Concierto Didáctico en Arboga - Imagen gentileza de Betty Briones